“Históricamente la garnacha de San Martín era conocida por ser la base de vinos recios, contundentes. Todo eso se terminó, ahora lo que prima es la elegancia.” FERNANDO OCAÑA.

Denominación de Origen Vinos de Madrid.

Sierra de Gredos. San Martín de Valdeiglesias.

GARNACHA: De maduración tardía y porte erguido. Racimos de tamaño mediano cónicos, compactos. Aromas a frutas rojas (fresas, cerezas, moras).

Diferentes parcelas de la zona de Valdehornos. Viñedos de extensión reducida. Solo cepas viejas de secano en vaso, 2 kg por cepa. Suelo de granito meteorizado que proceden de la desintegración natural de la roca y que proporcionan acidez y una alta expresión mineral.

Maceración prefermentativa en frío. Uva parcialmente despalillada. Maceración de 30 días con sus hollejos. Afinamiento en barricas de roble francés nuevas y usadas durante 9 meses. Sin filtrar ni estabilizar.

Vino de color rojo picota de gran viveza, con ligeros matices violáceos en capa fina. Se presenta limpio y brillante, con una capa media. Al agitar la copa muestra una lágrima alcohólica abundante que tiñe la copa.

Alta intensidad aromática, muy limpio, donde predominan las notas de frutas rojas, cerezas, fresas en compota, bien ensambladas con el aporte de la barrica en forma de matices especiados de vainilla, canela y algo de pimienta negra. Fruta y barrica se complementan perfectamente en nariz, sin tapar una a la otra.

Entrada golosa en boca con tanicidad suave y bien pulida. El grado correcto de acidez aporta la viveza y frescura del vino. Tras el trago, vuelven a aparecer la fruta y las especias por vía retronasal.

2.000 botellas.

Los viñedos que fueron replantados tras la plaga de la filoxera siguen productivos hoy día casi 100 años después. Viñedos que han sido cuidados por generaciones pasadas y que hoy esa responsabilidad recae sobre nosotros y en poco tiempo tendrá que ser aceptada por las generaciones futuras. Trabajos tradicionales sin el uso de pesticidas, herbicidas ni ningún tipo de sustancia sistémica. Como se ha hecho siempre y que ahora está tan de moda, llámalo viticultura sostenible, biodinámica o ecológica. Lo que más te guste. Este nombre hace referencia a esos viñedos ancianos de muy baja productividad, auténticas reliquias de tiempos pasados que cada primavera brotan para indicarnos el camino a seguir.